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Calidad del agua

¿Cómo saber la calidad del agua de mi casa?

El agua es el elemento más importante para nuestra vida y la de cualquier organismo. El 70% de nuestro cuerpo se compone de ella. Y, casualmente, también es el 70% el agua que compone nuestro planeta. De este 70%, el 96% es agua salada y el 3% es el agua en forma de hielo que componen los polos. Dejando así, tan solo un total del 1% de agua de calidad.

Teniendo en cuenta lo importante que es para nuestro día a día y el valor que tiene como recurso, es indispensable que dispongamos de una fuente de abastecimiento eficiente de agua de calidad. Es decir, que dicha agua sea apta para el consumo independientemente de si proviene de una red estatal o un pozo privado. Pero, ¿cómo saber si el agua que llega a nuestra casa es de calidad?

Normativas que regulan la calidad del agua

Existen varias normativas nacionales y europeas que se encargan de delimitar lo que podemos considerar como agua de calidad o agua potable. Estas normativas están destinadas a garantizar las cualidades del agua que consumimos. Es decir, son aquellas que regulan y declaran si el agua que consumimos es de calidad. Según el Real Decreto 140/2003, 

“El agua de consumo humano serán todas aquellas aguas, ya sea en su estado original, ya sea después del tratamiento, utilizadas para beber, cocinar, preparar alimentos, higiene personal y para otros usos domésticos, sea cual fuere su origen e independientemente de que se suministren al consumidor, a través de redes de distribución públicas o privadas, de cisternas, de depósitos públicos o privados. Deberá ser salubre y limpia. A efectos de este Real Decreto, un agua de consumo humano será salubre y limpia cuando no contenga ningún tipo de microorganismo, parásito o sustancia, en una cantidad o concentración que pueda suponer un riesgo para la para la salud humana”.

Esta preocupación por la calidad de nuestra agua no es repentina. Por eso, la OCU realiza diferentes estudios para ver la evolución tanto de la cualidad del agua como de nuestros hábitos de consumo de la misma. Estos estudios han confirmado que, a pesar de nuestra percepción, la calidad del agua que proviene de la red estatal es más que apta para el consumo humano.

En España, consumimos unos 160 litros de agua potable al día por persona. Aunque sólo utilizamos unos dos litros para beber. El resto se emplean en el aseo personal y en las tareas del hogar como cocinar, lavar los platos y la ropa… Y este consumo va aumentando cada año más y más. Por suerte, España es uno de los países con un precio más bajo en las facturas del agua. 

A pesar del gasto que esto supone y la repercusión que tiene en el medio ambiente, la mayoría de habitantes prefieren comprar botellas de agua en el supermercado debido a la percepción sobre la calidad del agua en España. Exceptuando algunas localidades concretas y teniendo en cuenta las grandes diferencias entre las grandes urbes y los pequeños municipios en los que el control del agua es menos exhaustivo, el 89% del agua es potable y de calidad. Sin embargo, si aún tienes dudas, te contamos cómo comprobarlo.

Entonces, ¿Cómo puedo comprobar el estado del agua del grifo?

Lo primero que debemos hacer es comprobar cuál es el origen del agua que llega a nuestro hogar. Es decir, si el agua proviene de un canal, un río, un embalse… y, sobre todo, cuál es el suministro que abastece nuestra zona. Para ello, el Ministerio de Sanidad, pone a nuestra disposición un buscador sencillo en el que podremos encontrar toda esta información. En él, introducimos la localidad en la que vivimos y nos aparecerá toda la información relevante.

Nos mostrará los diferentes tratamientos que realizan al agua que bebemos. También podremos comprobar los Indicadores de calidad, los microbiológicos, las plaguicidas individuales y los químicos usados en los diferentes tratamientos. Una vez tengamos todos los datos, si seguimos teniendo dudas de la calidad del agua que bebemos, podemos solicitar esta información a la compañía que opera en dicha zona.

Sin embargo, la calidad del agua no depende siempre de este suministro. Puede que se el sistema de tuberías de nuestro edificio que esté añadiendo elementos al agua que disminuyen su calidad. O puede que el origen de ese agua sea un pozo u otro tipo de suministro y requiera un tratamiento especializado. Por eso, lo más efectivo es llevar una muestra a un laboratorio donde analicen el agua al detalle y, así, estemos tranquilos sabiendo que la calidad del agua que consumimos es la adecuada. 

Si una vez comprobado todo y analizado el agua del grifo de casa todo está bien, sigues pensando que su sabor es algo extraño, ten en cuenta que los diferentes químicos que se usan durante el tratamiento del agua pueden darle un sabor más duro al agua. El mal sabor del agua del grifo puede tener que ver con la dureza del agua. Dependiendo de la zona geográfica en la que vivamos y de cuál sea la cuenca hidrográfica desde la que nos abastecemos, tendremos agua dura, blanda o media. 

Esto no significa que el agua deje de ser potable pero sí que resulta menos agradable al paladar. Una de las soluciones puede ser colocar un filtro de agua para disminuir estas sustancias. Consumir agua del grifo es mucho más económico y positivo para el medio ambiente. ¿Quieres estar tranquilo y dejar de consumir botellas de agua? ¡Da el primer paso y analiza tu agua!

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