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Agua mineral natural embotellada

Agua mineral natural, embotellada y del grifo. ¿Cuál es la diferencia?

En España, a pesar de contar con una red de distribución de agua segura y asequible, la industria del agua embotellada no ha hecho nada más que crecer. Al año podemos llegar a beber unos 120 litros de agua mineral natural por persona llegando a facturar  mil millones de euros. Pero, ¿es realmente necesario? ¿Cuál es la diferencia entre agua mineral, agua embotellada y el agua del grifo?

Agua mineral natural

Desde la Antigüedad los seres humanos hemos disfrutado del agua mineral hasta que a principios del siglo XX comenzó a venderse en farmacias bajo la denominación de “mineromedicinal. Pero, ¿realmente es tan beneficiosa para nuestra salud? Primero, debemos conocer de donde proviene el agua mineral y cuál es su composición. 

Tal y como indica su nombre, su origen es totalmente natural. Es el resultado de una filtración lenta del hielo y la lluvia entre las rocas y montañas y, a través de su recorrido, va adquiriendo minerales y oligoelementos. De ahí, llega a un acuífero subterráneo donde se conserva protegida de cualquier contaminación. También puede ser agua de manantial que tras su filtración se ha estancado ahí.

Las empresas envasadoras son las responsables de mantener estos acuíferos o manantiales y, por lo tanto, mantener la composición del agua y su calidad de forma que sea apta para el consumo humano. Pero, su procedencia hace que no necesite ningún tipo de desinfectación ni tratamiento. 

En cuanto a su composición, podemos decir que es casi completamente estable. Mientras que el agua del grifo puede variar tanto en su composición como en su sabor debido a sus múltiples orígenes y diferentes tratamientos, el agua mineral mantiene siempre el mismo sabor y composición.

Agua embotellada

Pero nuestra gran duda es, ¿el agua embotellada es siempre agua mineral natural? No tiene porqué. De hecho, ha habido a lo largo de la historia reciente varias polémicas con empresas que vendían agua del grifo embotellada. Por supuesto, ninguna de ellas ha incumplido la ley ya que no está prohibido sacar a la venta agua del grifo tratada y embotellada siempre y cuando no la denominen como agua mineral. 

Pero, si no es agua mineral, ¿qué es? Puede ser agua potable preparada o agua de abastecimiento público preparada y tratada. Por lo tanto, no toda agua embotellada es agua mineral natural. Si queremos cerciorarnos de que su procedencia es totalmente natural, tendremos que tener cuidado y ver con cuidado tanto los ingredientes como la denominación de la botella.

Diferencias entre agua mineral o embotellada y agua del grifo

Como ya hemos mencionado en artículos anteriores, España cuenta con una red de distribución de agua potable realmente eficiente y de calidad. El 99,5% del agua que sale de nuestros grifos es potable y el resto se debe a algún contratiempo puntual de determinados servicios o a causa de la antigüedad de la instalación de nuestras casas o algún fallo en ellas. Por eso, si el agua de tu hogar sabe raro o tiene un color extraño es mejor llevarla a analizar. Por lo tanto, a pesar de sus diferencias en composición, cualquiera de ellas es totalmente apta para el consumo humano e igual de saludables. 

Sin embargo, cada vez aumenta más el consumo de agua embotellada sea mineral o no. La razón principal es la cada vez mayor preocupación de la ciudadanía por tener hábitos de vida saludables como la de beber dos litros de agua al día junto a una dieta equilibrada. La idea de cuidarnos más junto con el pensamiento equivocado de que el agua del grifo no es de tan buena calidad son el resultado de este auge. 

En conclusión, podemos decir que el agua embotellada o el agua mineral no es más sana que la del grifo. Puede que esta última sea más dura en función de la zona en la que vivamos, pero es igual de buena para nuestro cuerpo como las otras dos. ¿La única diferencia? El impacto que el agua embotellada tiene en el medio ambiente. Según datos recientes de Greenpeace, solo el 20% de los envases acaban en una planta de reciclaje. El resto acaban en vertederos, incineradoras o en playas, calles, montañas… En definitiva, podemos decir que el agua del grifo es igual de saludable, más económica y su impacto en el planeta es mucho menor.

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